La Convivencia en la era de la inteligencia artificial: las reflexiones del Papa León XIV
La publicación de la primera encíclica del papa León XIV, Magnifica Humanitas, el 25 de mayo de 2026, dedicada a «la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial», llega en un momento histórico decisivo. Más que un documento teológico, esta encíclica constituye una gran reflexión ética y política sobre el futuro de la humanidad en un mundo cada vez más marcado por los algoritmos, las plataformas digitales y la concentración tecnológica del poder.
Para quienes participamos en el Foro de Córdoba, Foro Mundial de la Convivencia, y en la preparación de su próxima edición, este texto conecta directamente con las reflexiones desarrolladas durante nuestro taller del 18 de mayo. Los conceptos de Convivencia, Convivance y Convivence expresan, desde distintas tradiciones lingüísticas, una misma aspiración: permitir que seres humanos, culturas, religiones y sociedades puedan vivir juntos desde la dignidad, el diálogo, el respeto mutuo y la responsabilidad compartida.
El papa León XIV recuerda que la tecnología nunca es neutral. La inteligencia artificial puede favorecer el conocimiento, la comunicación, la salud, la educación, el turismo y la paz. Pero también puede generar exclusión, manipulación, concentración del poder, vigilancia y nuevas dependencias. La encíclica advierte contra un mundo en el que las personas queden subordinadas a sistemas algorítmicos diseñados principalmente según intereses económicos o geopolíticos.
Esta preocupación entronca directamente con la filosofía de la Convivencia. La Convivencia no significa una armonía ingenua ni la desaparición de los conflictos. Significa organizar la convivencia mediante el diálogo, la gobernanza, la solidaridad y el reconocimiento de la dignidad humana. Córdoba, con su memoria histórica de convivencia entre culturas y religiones, ofrece un marco simbólico excepcional para reflexionar sobre estos desafíos.
Durante nuestro taller del 18 de mayo de 2026, los participantes subrayaron que la inteligencia artificial transformará profundamente no solo las economías y los mercados laborales, sino también las propias relaciones humanas. El turismo, la educación, los medios de comunicación, la movilidad y la gobernanza urbana ya están siendo reconfigurados por sistemas capaces de influir en los comportamientos, las opiniones y las interacciones sociales.
La cuestión ya no es si la inteligencia artificial transformará la sociedad, sino qué principios éticos y qué objetivos políticos guiarán esa transformación.
En el turismo, por ejemplo, la inteligencia artificial puede mejorar la traducción, la accesibilidad, la gestión de la movilidad y la comunicación intercultural. Pero también puede reforzar las desigualdades entre territorios, concentrar el poder digital en manos de unas pocas grandes empresas multinacionales y reducir los encuentros entre personas a interacciones automatizadas.
La encíclica insiste en la defensa del bien común, la justicia social y la libertad humana. Estos principios son esenciales para toda futura política de convivencia. El mensaje del papa León XIV constituye, en definitiva, una llamada a seguir siendo plenamente humanos en la era de la aceleración tecnológica. El reto no es rechazar la inteligencia artificial, sino garantizar que sirva al diálogo antes que a la dominación, a la solidaridad antes que a la exclusión, y a la libertad antes que al control.
La misma tensión se observa en las denominadas «ciudades inteligentes», un modelo cada vez más extendido. La inteligencia no puede reducirse a sensores, plataformas o algoritmos predictivos. Una ciudad verdaderamente inteligente es aquella capaz de organizar la convivencia entre residentes, visitantes, culturas, generaciones y grupos sociales. La gobernanza, la participación, la transparencia y la cohesión social siguen siendo esenciales.
Por eso, el futuro II Foro Mundial de la Convivencia, que se celebrará en Córdoba, aspira a situar estas cuestiones en el centro del debate internacional. El cambio climático, la inteligencia artificial, las migraciones, el envejecimiento demográfico y la inestabilidad geopolítica están transformando las condiciones de vida en todo el mundo. La convivencia debe convertirse, por tanto, no solo en un ideal cultural, sino también en una estrategia política, educativa, urbana e internacional.
Forjada a lo largo de la historia por los encuentros entre civilizaciones, religiones y tradiciones del saber, la ciudad posee una legitimidad simbólica singular para promover una reflexión mundial sobre la convivencia en el siglo XXI.
En esta perspectiva, Córdoba puede desempeñar un papel único como espacio mediterráneo e internacional de diálogo y encuentro en torno a la Convivencia.
El futuro de la convivencia dependerá de nuestra capacidad colectiva para conciliar la innovación tecnológica con la dignidad humana, la diversidad cultural, la gobernanza democrática y la paz.
